The feeling of seasons changing
martes, 11 de octubre de 2011
IMAGINA
Imagina que no hay paraíso,
Es fácil si lo intentas,
Ningún infierno debajo de nosotros,
Arriba de nosotros, solamente cielo,
Imagina a toda la gente
Viviendo al día...
Imagina que no hay países,
No es difícil hacerlo,
Nada por lo que matar o morir,
Ni religiones tampoco,
Imagina a toda la gente
Viviendo la pida en paz
Imagina que no hay posesiones,
Me pregunto si puedes,
Ninguna necesidad de codicia o hambre,
Una hermandad del hombre,
Imagina a toda la gente
Compartiendo todo el mundo...
Tu puedes decir que soy un soñador,
Pero no soy el único,
Espero que algún día te nos unas,
Y el mundo vivirá como uno solo.
VER LA REALIDAD POR DEBAJO DE LAS APARIENCIAS
Es fácil decir que las personas dotadas de vista lo ven todo, sin embargo lo que vemos no son más que apariencias. Solo unos pocos son capaces de ver la realidad por debajo de las luces y los colores, lo que no hace más que distraer y confundir a los ojos humanos de la verdadera esencia. Por alguna razón se nos hace tan difícil poder llegar a traspasar la superficie y mirar sin ver, observar sin mirar, pero no imposible. Es contradictorio, pero para poder observar y conocer hay que dejar a un lado la vista y ubicar a los demás sentidos en primer plano: el tacto, el olfato, el gusto, el oído. Poder ver con la luz apagada. El ojo humano se acostumbra y se amolda fácilmente al entorno en el que se encuentra y eso impide la sorpresa, el desarrollo de la curiosidad. Un claro ejemplo de esto son los niños... ¿Porqué será que un niño se entretiene con tanta facilidad?. Su ojo, su mente, todavía no está familiarizado con las cosas que hay a su alrededor y es aquí donde la curiosidad se despierta al cien porciento con el objetivo de conocer. Conocer más allá de mirar y es por eso que ese niño se atreve y juega con texturas, olores, gustos, ruidos. A medida que la mente se va "desarrollando" uno va perdiendo esa magia y esos cuatro sentidos comienzan a pasar a segundo plano ya que con una visión fugaz sobre las cosas creen haberlas conocido. Es importante no perder ese don de la curiosidad y no acostumbrarse a lo cotidiano sino tener el hábito de frenar un momento y apagar esa luz para poder mirar sin ver, observar sin mirar.
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